Poderosa organización de EE.UU. desnuda corrupción en Honduras en un amplio estudio

La poderosa organización Wilson Center, con sede en Washington, ha publicado un amplio estudio sobre corrupción política, el cual ha titulado: “Cuando la corrupción financia el sistema político: un estudio del caso de Honduras”, elaborado por Daniel Sabet.

En este informe se explora los cuatro tipos más destacados de corrupción en Honduras: malversación de fondos de desarrollo social, corrupción de adquisiciones, corrupción del crimen organizado y abusos de patrocinio en la burocracia. 

“Si bien cada uno es distinto, en los cuatro casos, los ingresos de la corrupción ayudan a financiar campañas políticas, lo que hace que la corrupción sea un aporte fundamental para el sistema político.” , dice el Wilson Center.

En el estudio se exploran varias fuentes potenciales de rendición de cuentas para prevenir y responder a estos desafíos, incluida la institución fiscalizadora superior del país y la Misión de la Organización de los Estados Americanos de Apoyo a la Lucha contra la Corrupción en Honduras (MACCIH). 

El documento señala cómo estos mecanismos de rendición de cuentas son intencionalmente ineficaces o han sido sistemáticamente socavados. Sabet encuentra que a pesar de una sociedad civil activa, la lucha contra la corrupción en Honduras está en un punto bajo. 

En este informe, el autor explora las formas más destacadas de corrupción en Honduras y evalúa los mecanismos de rendición de cuentas. Entre los hallázgos se encuentran los siguientes:

1. La corrupción ayuda a financiar la política hondureña, convirtiéndola en un insumo fundamental para el proceso político hondureño.

2. Los mecanismos de lucha contra la corrupción y de rendición de cuentas se han debilitado o
están diseñados para proporcionar solo la apariencia de responsabilidad.

3. A pesar de sus limitaciones, el activismo de la sociedad civil y la protesta popular siguen siendo
principal contrapeso a la corrupción gubernamental.

Sobre la base de investigaciones de corrupción realizadas a nivel internacional, nacional y de la sociedad civil, el artículo explora cuatro tipos diferentes de corrupción en Honduras:

• Malversación de fondos de desarrollo social: uso de varios fondos de diferentes fuentes. Funcionarios del Congreso y del gobierno han transferido fondos públicos a varias organizaciones no gubernamentales, aparentemente para llevar a cabo proyectos de desarrollo social, pero luego han depositado los fondos de nuevo en cuentas personales, y cuentas de partido, para campaña política.

• Corrupción en las adquisiciones: los funcionarios gubernamentales han utilizado adquisiciones para malversar fondos y contratos dirigidos a proveedores preferidos en
precios inflados a cambio de sobornos y contribuciones políticas.

• Corrupción del crimen organizado: si bien la policía ha sido el objetivo principal de
corrupción del crimen organizado, varios miembros del Congreso han sido
condenados en los tribunales estadounidenses por su participación en el crimen organizado. Testimonio en tribunales de EE. UU. también han presentado acusaciones de que los últimos tres presidentes electos han recibido importantes contribuciones de campaña de grupos criminales.

• Abusos de liderazgo en la burocracia: los titulares han trabajado para aumentar
su discreción sobre la contratación y las promociones como fuente de patrocinio para las campañas políticas. Además, los titulares recaudan donaciones de muchos sectores públicos, a través de deducciones automáticas del cheque de pago a empleados.

Sobre el papel, existen varios mecanismos de rendición de cuentas para prevenir y sancionar estas formas de corrupción y abuso; sin embargo, estos han sido socavados o son intencionalmente
ineficaces:
• MACCIH y el sistema de justicia penal: El sistema de justicia penal tiene un pobre historial en el procesamiento exitoso de casos de corrupción. En respuesta a la protesta de sociedad civil, por corrupción en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, en 2016
el gobierno permitió a la Organización de los Estados Americanos establecer la
Misión de Apoyo a la Lucha Contra la Corrupción en Honduras (MACCIH). En un período de cuatro años, la MACCIH se enfrentó a la corrupción, trabajando con su socio, la Unidad Fiscal Especial Contra la Corrupción y la Impunidad del Ministerio Público (MP-UFECIC), para presentar 14 casos contra 133 personas. Sin embargo, la
MACCIH fue víctima de su propio éxito. El Congreso, los tribunales y la administración de Hernández respondió protegiendo a los acusados ​​y finalmente no renovaron la MACCIH, para poner fin al breve experimento de Honduras de lucha contra la corrupción.

• Congreso: los miembros del Congreso no solo se han involucrado en la corrupción, sino que en su conjunto han votado repetidamente para debilitar los mecanismos de rendición de cuentas y
proteger a sus miembros y fuentes de financiamiento ilícito.

• El Tribunal Superior de Cuentas (TSC): el TSC es responsable de investigar el cargo de enriquecimiento ilícito, pero solo realiza un puñado de investigaciones cada año y remite pocos casos a los fiscales. Debido a este bajo rendimiento, el Congreso aprobó una legislación para dirigir las investigaciones de corrupción de funcionarios de alto nivel lejos de la fiscalía y hacia el lento, ineficaz y políticamente controlado TSC.

• Otras fuentes de responsabilidad intragubernamental (horizontal): el documento
también examina el regulador de adquisiciones, la supervisión policial, la supervisión del servicio civil, y la unidad de auditoría del financiamiento de campañas. Excepto por el ineficaz servicio del departamento civil, cada una de estas unidades ha realizado importantes avances en los últimos años, pero solo el mecanismo de supervisión policial ha abordado directamente la corrupción.
Ante la ineficacia de los mecanismos horizontales de rendición de cuentas, los manifestantes y
las organizaciones de la sociedad han surgido como el principal contrapeso a la corrupción del gobierno.

Las protestas callejeras llevaron al establecimiento de la MACCIH; el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) ha utilizado investigaciones, medios de comunicación, eventos públicos y medios para exigir responsabilidad; y la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ),
desempeñó un papel clave en el proceso de reforma policial y ha llevado a cabo amplias auditorías sociales de la contratación pública y la gestión de recursos humanos. A pesar de una sociedad civil activa, la lucha contra la corrupción se encuentra en un punto bajo.

El Wilson Center, creado por el Congreso en 1968 como el monumento oficial al presidente Woodrow Wilson, es el foro político no partidista clave de EE.UU. para abordar problemas globales a través de la investigación independiente y el diálogo abierto para informar ideas procesables para la comunidad política.

Aquí puede descargar el informe completo(en Inglés): https://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/media/uploads/documents/When%20Corruption%20Funds%20the%20Political%20System_Final.pdf

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