JOH podría recibir un trato similar al de Nicolás Maduro al terminar el mandato de Donald Trump

Según el análisis del medio internacional InSight Crime, no hay dos países que ejemplifiquen mejor el enfoque contradictorio contra el crimen de la administración Trump en América Latina que Honduras y Venezuela.

Los jefes de estado de ambos países han sido acusados ​​de corrupción generalizada y connivencia con organizaciones criminales transnacionales. Sin embargo, el presidente de Venezuela, Maduro, y sus aliados más cercanos enfrentan cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas, mientras que los funcionarios estadounidenses llaman constantemente al presidente hondureño Hernández un socio estratégico de EE. UU. en la región.

A cambio de cooperación en asuntos de inmigración, Estados Unidos se quedó quieto mientras tanto, en Honduras, el presidente Hernández clausuró la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), la cual había ayudado a enjuiciar a las élites corruptas y fortalecer el sistema de justicia.

Trump casi siempre fue incoherente. Los fiscales federales de Estados Unidos acusaron al presidente venezolano Nicolás Maduro de narcoterrorismo y narcotráfico, pero el presidente hondureño Juan Orlando Hernández mantuvo su condición de socio clave en las misiones antidrogas estadounidenses, a pesar de ser un co-conspirador no acusado en la red de tráfico de cocaína de su hermano.

Las acusaciones penales han perseguido a Hernández desde que asumió el cargo en 2014. Los fiscales estadounidenses condenaron a su hermano , el excongresista Tony Hernández, por cargos internacionales de drogas en 2019. Durante ese juicio, el propio presidente fue nombrado coconspirador no acusado en la conspiración de drogas. . Los fiscales también alegaron que el presidente Hernández protegió un laboratorio de drogas que producía cientos de kilogramos de cocaína por mes y aceptó un  soborno de  un millón de dólares del capo del Cartel de Sinaloa Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.

A pesar de todo esto, la administración Trump siguió presumiendo de su “relación sólida y de colaboración” con el líder asediado, quien ha negado con vehemencia todas las acusaciones criminales en su contra.

Sin embargo todo esto podría cambiar radicalmente cuando termine el mandato de Donald Trump, pues el presidente Biden ya anunció que su principal enfoque estará orientado a combatir la corrupción y fortalecer las instituciones democráticas.

El trato de los Estados Unidos hacia el mandatario hondureño, quien constantemente ha sido señalado de ser un dictador, podría tener un giro inesperado apenas en los primeros meses del mandato de Biden.

Fuente: https://www.insightcrime.org/news/analysis/conflicting-us-approach-latin-america/

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