Hernández ha recibido sobornos de la droga dentro de Casa Presidencial, según Fiscalía de Nueva York

La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York detalla en un documento publicado esta semana que el mandatario hondureño, Juan Orlando Hernández, habría recibido sobornos provenientes de la droga en la propia Casa Presidencial.

Según las investigaciones que manejan las autoridades norteamericanas, el narcotraficante Geovanny Fuentes Ramírez viajó a la residencia presidencial mientras se desarrollaba el caso contra Juan Antonio “Tony” Hernández, hermano del mandatario Hernández.

Las visitas se habrían producido en mayo y junio de 2019, según un archivo de la aplicación de tráfico y navegación Waze presentado durante el testimonio del agente que entrevistó a Fuentes tras su arresto.

“La corrupción del acusado(Fuentes Ramírez) alcanzó el nivel más alto del Gobierno de Honduras. Entró en una sociedad de tráfico de drogas con el presidente Juan Orlando Hernández Alvarado (“Hernández”) para inundar los Estados Unidos con cocaína; para, como dijo el presidente Hernández, “[meter] las drogas en las narices de los gringos”, dice un fragmento del documento.

Según la Fiscalía, este trato hizo intocable a Fuentes Ramírez y sus drogas recibieron un paso seguro, cortesía del ejército hondureño. Además fue protegido de la investigación en Honduras, y, quizás lo más importante para el narcotraficante, de la extradición a los Estados Unidos.

El documento señala que, tan recientemente como en 2019, mientras el caso contra el hermano del presidente Hernández se desarrollaba públicamente ante la Corte de Nueva York, Fuentes Ramírez viajó a la Casa Presidencial hondureña “para pagar más sobornos a Hernández provenientes de la cocaína”.

“La asociación del acusado con el presidente Hernández es emblema de la corrosiva corrupción que ha sido una viruela en Honduras”, dice la Fiscalía.

La Oficina de Libertad Condicional de los Estados Unidos recomendó una sentencia de cadena perpetua para Fuentes Ramírez debido a “la década de tráfico violento de cocaína del acusado”.

Según la investigación de las autoridades norteamericanas, Fuentes Ramírez cometió al menos cinco asesinatos brutales. Habría comenzado su carrera en el narcotráfico como sicario, asesino a sueldo, “y esa inclinación a la violencia, la tortura y el asesinato cruel continuó y creció a medida que se expandía su propia distribución de cocaína”.

“El imputado torturó, asesinó y dejó semienterrado a un mecánico de botes que le debía dinero a Devis Leonel Rivera Maradiaga, un poderoso narcotraficante que, a raíz de ese asesinato, se convirtió en uno de los socios del imputado. Golpeó, torturó y mató sin piedad, con dos tiros de gracia en la cabeza a un agente de la ley que se atrevió a investigar su fábrica de cocaína. A sus rivales de la droga no les fue mejor; el imputado, junto con un miembro de la Policía Nacional de Honduras, mató a dos hombres prendiéndoles fuego. Pagó por el asesinato a sueldo de otro traficante que le debía dinero al acusado de una transacción de drogas. Dirigió batallones de pandilleros que actuaban como seguridad armada y como soldados en violentas guerras contra las drogas. La combinación del acusado de corrupción de alto nivel y violencia extrema es única, y singularmente horrible. Sobornó a un presidente con un maletín lleno de dinero de la droga; y el asesinó un oficial de la ley que amenazó con interrumpir el flujo de efectivo de la cocaína, mientras el oficial le rogaba al acusado que no dejara huérfana a su hija pequeña”, dice el documento federal.

Con información de Pro-Honduras Network

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