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EE.UU. pide en extradición a exjefe policial acusado de traficar y asesinar en nombre de JOH y Tony Hernández

El pleno de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en punto único de agenda y mediante mecanismo electrónico designó un juez natural para que conozca en primera instancia una nueva solicitud de extradición enviada por los Estados Unidos.

Según trascendió, el hondureño pedido en extradición es Juan Carlos “el tigre” Bonilla, exdirector de la Policía Nacional, a quien el Departamento de Justicia acusa de trasegar drogas y ejecutar asesinatos por orden de Juan Orlando Hernández y su hermano Juan Antonio “Tony” Hernández.

El 30 de abril del 2020 un tribunal federal estadounidense acusó formalmente a Juan Carlos “el tigre” Bonilla, por delitos de narcotráfico y portación ilegal de armas.

El fiscal federal de Manhattan, Geoffrey S. Berman aseguró que Juan Carlos Bonilla Valladares presuntamente abusó de sus cargos en la policía hondureña para ignorar la ley y desempeñar un papel clave en una violenta conspiración internacional de narcotráfico.

“Como se alega, en nombre del ex congresista hondureño convicto Tony Hernández y su hermano el presidente, Bonilla Valladares supervisó el transbordo de cargas de cocaína de varias toneladas con destino a los Estados Unidos, utilizó ametralladoras y otras armas para lograrlo, y participó en violencia extrema, incluido el asesinato de un traficante rival, para promover la conspiración”, dice el documento acusatorio del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

En o alrededor de julio de 2011, Bonilla Valladares participó en el asesinato de un narcotraficante rival a petición de Hernández Alvarado y otros, porque este había intentado interferir en un movimiento de cocaína a través de una región del oeste de Honduras, cerca de la frontera con Guatemala.

Al afirmar que investigó el asesinato en ese momento, Bonilla Valladares le dijo a un miembro de los medios, en esencia, que el asesinato fue un ataque sorpresa bien planificado que se había llevado a cabo de manera eficiente y que los autores habían limpiado a fondo la escena del crimen. Según los informes, Bonilla Valladares agregó que los autores del asesinato habían utilizado lanzagranadas de 40 milímetros, rifles de asalto M-16 y rifles de asalto Galil.

Adicional a esto, en documentos presentados durante el caso de Juan Antonio Hernández, la fiscalía asegura que “en al menos dos ocasiones entre aproximadamente 2011 y 2013, Tony ayudó a organizar asesinatos de narcotraficantes rivales. En uno de esos incidentes, Hernández Alvarado confió en un miembro de la Policía Nacional de Honduras, quien luego se convirtió en el jefe de toda la fuerza policial, para ejecutar el asesinato”