“Con el alcalde y presidente que tenemos prefiero morirme de Covid-19”, dice ciudadano de Catacamas, Olancho

La respuesta de un joven de olanchano al ser consultado por un periodista sobre el porqué no usaba mascarilla en plena pandemia, refleja la enorme frustración de un pueblo que se siente gobernado por autoridades ilegítimas y corruptas.

Un periodista de un canal de Tegucigalpa que realizaba un recorrido por Catacamas, Olancho, una de las zonas más afectadas por la pandemia en Honduras, al encontrar al joven sin mascarilla le preguntó si no le tenía miedo al Covid-19.

“Le tengo más miedo a Dios que al Covid-19”, respondió el joven ciudadano.

“Para la vida que llevamos y con el alcalde y presidente que tenemos, mejor prefiero morirme del Covid-19”, agregó.

Redes de criminales:

El alcalde de Catacamas, Lincoln Figueroa, ha sido señalado como líder de una red criminal dedicada a la tala ilegal y al tráfico de madera.

En julio de 2011, su nombre fue citado en un informe de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por sospechas de participación en el asesinato de una activista ambiental en Olancho. 

Desde entonces, ambientalistas y opositores políticos han vinculado a Figueroa con la tala ilegal. Figueroa señala que las acusaciones en su contra están motivadas por disputas entre partidos políticos. Y aunque varias comisiones ambientales municipales en  Catacamas  también lo han investigado, nunca ha sido imputado de un delito.

Por otro lado el mandatario Juan Orlando Hernández ha sido señalado de múltiples y gigantescos actos de corrupción que implican el saqueo de fondos del sistema de salud y otros destinados a proyectos sociales para los pobres.

Hernández también enfrenta serias acusaciones en los Estados Unidos por su presunto liderazgo en una enorme conspiración de narcotráfico que envió toneladas de cocaína a los Estados Unidos.

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