Fernando Anduray: “JOH posee una pulpería particular con un enorme presupuesto”

En 2013, cuando Juan Orlando Hernández se postuló por primera vez para Presidente de la República, el gasto del Fondo de Desarrollo Departamental alcanzó su punto máximo, y mostró tendencias políticas claras. Mientras que en años anteriores la mayoría de los fondos se desembolsaron en diciembre, ese año casi todos los fondos se gastaron en los meses previos a las elecciones de noviembre, entre ellos más de dos millones de dólares que se transfirieron a municipios en el departamento de origen de Hernández que se encontraban bajo el mandato de alcaldes pertenecientes a su partido.

“El presidente del Congreso es el que decide, el que maneja el fondo”, dijo Marvin Ponce, exdiputado del partido minoritario Unificación Democrática quien ejerció como tal desde 2006 hasta 2014.

En ese momento, incluso los miembros del propio partido de Hernández cuestionaron públicamente su gestión del fondo. En una entrevista con el periódico local La Prensa, el político del Partido Nacional, Fernando Andurray, dijo que Hernández tenía “una pulpería particular con un enorme presupuesto” en el Congreso Nacional con el Fondo de Desarrollo Departamental.

Según los registros de la Secretaría de Finanzas, ocho de los diez principales receptores de ese año eran organizaciones sin fines de lucro que fueron objeto de informes de actividad sospechosa o fueron vinculadas a redes sospechosas de corrupción. Las dos organizaciones restantes están vinculadas al gobernante Partido Nacional, incluida la FUNDEIH (Fundación para el desarrollo Integral de Honduras), que está estrechamente vinculada a la familia y la administración del presidente Hernández.

La FUNDEIH fue incorporada en 2005 por la esposa de Hernández, Ana García Carias. Un documento obtenido por Univision que data de 2016 muestra que Ebal Díaz, ministro de la presidencia y mano derecha del presidente Hernández, formó parte de la junta directiva de la organización junto con un sobrino del presidente, Marco Hernández, y otras personas que trabajan en la Oficina de la Presidencia.


A pesar de las numerosas acusaciones públicas de corrupción y conflictos de intereses que han perseguido a la FUNDEIH en los medios locales hondureños desde 2006, una representante de la organización, Marjorie Antúnez, negó tener conocimiento de las acusaciones, así como cualquier irregularidad.

Luego de ganar las elecciones, Hernández transfirió el control del fondo al poder ejecutivo. Al mismo tiempo, muchas de las organizaciones no lucrativas involucradas en la trama en el congreso encontraron nuevas fuentes de financiamiento, incluyendo el emblemático programa de bienestar social del presidente, llamado Vida Mejor, y un fondo de contingencia al que comúnmente se hace referencia como el programa ‘449’ por su número de línea presupuestaria.

La financiación para la FUNDEIH, que se encuentra bajo investigación oficial, aumentó vertiginosamente luego de que Hernández asumiera la presidencia. FUNDEIH recibió más de 91 millones de dólares en fondos públicos de Vida Mejor, según muestran documentos de la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social.


La FUNDEIMH es otra organización sin fines de lucro vinculada a la familia del presidente Hernández. La organización fue objeto de una redada en enero de 2018 por fiscales anticorrupción y está bajo investigación oficial.

Vida Mejor es un programa de desarrollo estatal altamente politizado, según sus críticos, que se enfoca en brindarles a los ciudadanos transferencias de efectivo condicionales y otros bienes y servicios tales como pisos de cemento, techos de zinc y bolsas de alimentos. Los programas se utilizan a menudo para proyectar la imagen de un político o influir en la conciencia de los electores.


En 2014, el presupuesto para el programa 449 se cuadruplicó hasta llegar a cerca de 400 millones de dólares anuales. Esencialmente era una caja chica administrada por el presidente, los registros judiciales y los documentos muestran que dentro del fondo 449 hay un “programa de asistencia social” que opera con el mismo modus operandi que el Fondo de Desarrollo Departamental, con dinero que a menudo se canaliza a los legisladores o a campañas políticas en lugar de al financiamiento de proyectos de desarrollo.

INVESTIGACIÓN DE UNIVISIÓN

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