Figueres Ferrer: el presidente tico que disolvió el ejército y destinó los recursos a educación

Entre marzo y mayo de 1948, se dio la Guerra Civil de Costa Rica, la cual duró 44 días y cuya causa inmediata fue la anulación de las elecciones presidenciales realizadas en febrero de ese año por parte del Congreso.

​José Figueres Ferrer fue el caudillo victorioso de ese conflicto y quien fundó la Segunda República. Uno de sus principales logros fue la abolición del ejército de Costa Rica, hecho por el cual ese país se convirtió en el primero del mundo en suprimir sus Fuerzas Armadas.

El 11 de octubre de 1948, José Figueres Ferrer, mediante el decreto n.º 749, suprimió el ejército como institución permanente. En consecuencia, y como indica el documento, “La Junta Fundadora de la Segunda República declara oficialmente disuelto el Ejército Nacional, por considerar suficiente para la seguridad de nuestro país la existencia de un buen cuerpo de policía”.

En el acta n.º 178 de la nueva Constitución Política, del 31 de octubre de 1949, aparece la aprobación del artículo constitucional número 12, que suprime el ejército como una institución permanente y crea la policía civil para el resguardo del orden público.

Esto permitió utilizar los presupuestos antes asignados al ejército en el desarrollo del aparato educativo principalmente, y además, se traspasa el Cuartel Bellavista a la Universidad de Costa Rica para que allí se instalara el Museo Nacional.

El 1° de diciembre de 1948, en una ceremonia efectuada en el Cuartel Bellavista a la cual concurrieron estudiantes, miembros del cuerpo diplomático y personalidades nacionales, el presidente Figueres derribó de un mazazo un muro de un torreón del cuartel, haciendo pública la decisión de la junta de gobierno de abolir el ejército.

Tras la abolición del ejército, Costa Rica ha obtenido reconocimiento internacional por ser el primer país del mundo en tomar esa decisión, y actualmente uno de los pocos que no cuentan con el mismo.

La supresión de las fuerzas armadas ha colaborado con la mantenencia de la paz y seguridad de la región. El país al no contar con fuerzas armadas, conllevó a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Universidad para la Paz de la Organización de las Naciones Unidas establecieran sus sedes en Costa Rica.

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