Informe internacional indica que los Hernández ya producían cocaína desde antes del 2014

Una investigación de InSight Crime, una reconocida fundación con oficinas en Wahington y Medellín dedicada al estudio del crimen organizado en Latinoamérica y el Caribe, indica que el clan de los Hernández incursionó en actividades ilícitas desde mucho antes de dedicarse a la política y para el año 2014 ya eran prominentes narcotraficantes e incluso poseían su propio narcolaboratorio para producir el narcótico.

El informe relata que en enero del 2014 un informante que trabajaba en el departamento de Lempira, en el occidente del país, miró al general Leandro Osorio y dijo: “yo sé de un sitio donde hay drogas”. 

Osorio, jefe de la División de Inteligencia de la Policía Nacional de Honduras, pidió evidencia a su informante, y este le mandó unas fotografías de lo que parecía un invernadero oculto en medio de las montañas.  Luego, el policía haría unas declaraciones sorprendentes sobre el caso. 

El informante también le dio las coordenadas, pero le advirtió al general: las drogas y algunos de quienes trabajaban allí tenían la protección de un alto oficial de policía y de un político muy poderoso.  

El invernadero estaba cerca de La Iguala, una pequeña población enclavada en las montañas de Opalaca, a unas cuatro horas en auto y una hora y media más a pie desde Tegucigalpa; y cerca de Gracias, la cabecera departamental de Lempira y lugar de origen del clan Hernández, la familia del presidente de Honduras.  

Ese clan era conocido por sus pequeñas plantaciones cafeteras en Lempira y sus grandes ambiciones políticas. Juan Orlando Hernández es el jefe del gobernante Partido Nacional y presidente del país desde 2014. Su hermano, Juan Antonio  “Tony”  Hernández, era diputado suplente en esa época. Su otro hermano, Amílcar, era coronel del ejército.  

Osorio estaba decidido a corroborar la denuncia del informante en los territorios cercanos a los dominios de los Hernández. Fue así como, pasada la medianoche del 31 de enero de 2014, sin notificar a sus superiores en Tegucigalpa y dando no más que una pizca de información vaga a la Fiscalía General, Osorio, junto con una unidad élite de la policía, se dirigieron a las montañas.  

“Yo era el único que sabía lo que íbamos a hacer”, relató Osorio a InSight Crime años después en Tegucigalpa. “A los fiscales solo les dije que teníamos información de un lugar donde supuestamente había drogas”. 

A las 5 de la madrugada, Osorio y su unidad habían conducido hasta donde era posible; se bajaron del camión y empezaron el camino a pie. Era una subida dura, contó Osorio; kilómetros de camino cuesta arriba en medio de selva y matorrales espesos.  

Cuando llegaron a las coordenadas, pudieron ver las plantas de coca y marihuana, miles de ellas, alrededor de un pequeño invernadero. Revisaron cuidadosamente los sembrados y el invernadero, donde hallaron un rifle calibre 22, dos generadores grandes y varias canecas de diésel. Arrestaron a dos sospechosos que parecían estar cuidando los sembrados: un hondureño y un colombiano, esos mismos que el informante advirtió que tenían protección de alguien muy poderoso.  

En total, el general y su unidad hallaron  1.800 plantas de amapola y 800 de marihuana.  Osorio también relató a InSight Crime que encontraron unas 6.000 plantas de coca.  

“Era casi una hectárea y media de selva”, puntualizó.  

InSight Crime corroboró el relato de Osorio con documentos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ en inglés). En estos documentos, elaborados luego en una investigación distinta, hay referencias al laboratorio de La Iguala, a la protección que recibía, y a la supuesta relación de Tony Hernández con el mismo.

Un agente del Ministerio Público y un miembro de la inteligencia policial hondureña también confirmaron que las autoridades investigaron el laboratorio y a los dos hombres capturados en La Iguala. El oficial de policía añadió que Tony Hernández había sido mencionado en la investigación.

Osorio dice que empacó algunas de las plantas en su vehículo para presentar como evidencia de su hallazgo y quemó el resto, lo que según sus palabras era un procedimiento de operación estándar.  Luego, fue a Gracias a informar a la Policía Nacional y a la Fiscalía con sede en la ciudad. Fue ahí donde empezaron sus problemas.  

Entretanto, otro proyecto familiar aún más perverso tomaba forma en el campo, cerca de la frontera con Guatemala. 

A comienzos de 2014, cuando Osorio y su fuerza élite de la policía se abrían camino entre la espesa maleza hacia los sembrados de coca, amapola y marihuana en La Iguala, el mapa del narcotráfico en Honduras experimentaba algunos cambios importantes. Ese año, los dos grupos narcotraficantes más importantes del país sufrieron fuertes golpes cuando sus jefes se entregaron a Estados Unidos o fueron capturados y posteriormente extraditados a Estados Unidos para responder por sus cargos. 

Al mismo tiempo, según fiscales estadounidenses, Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente y diputado suplente, trató de valerse de sus conexiones políticas para posicionarse como narco en Honduras. Nunca tuvo mucho éxito del todo, pero entre él y su poderosa familia crearon una especie de federación con diferentes líderes políticos y funcionarios de gobierno que apoyaron las operaciones legales e ilegales en sus territorios.  

Documentos judiciales de Estados Unidos, que citan a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) y a varios fiscales estadounidenses,  indican que Tony  trabajaba con sus hermanos,  Juan Orlando  e Hilda Hernández,  quienes según esos documentos facilitaban su empresa narcotraficante. 

Quizás por su proximidad con Lempira, la cuna del poder político de la familia Hernández, Tony centró sus operaciones en los departamentos vecinos y en la frontera con Guatemala, donde la cocaína ha encontrado históricamente una ruta en dirección al Norte. Allí, en los departamentos de Copán, Santa Bárbara y Ocotepeque —un territorio marcado por el feroz control territorial ejercido por el clan de la familia Valle Valle y otros actores criminales—, fue donde Tony comenzó su cruzada. Su primera alianza importante fue con Alexander Ardón, alcalde de El Paraíso, Copán, y socio de los Valle. 

Durante ese periodo, Tony fue “un mandadero”, según le relató a InSight Crime un exagente de inteligencia del ejército, pero luego comenzó a trabajar con Víctor Hugo Díaz Morales, alias “El Rojo”. Morales era un actor importante en el mundo del narco, y por medio de él, Tony Hernández comenzó una participación más directa en el negocio. A cambio, según dijo Rojo a los fiscales estadounidenses, este le dio dinero a Tony para financiar la campaña de Juan Orlando Hernández al Congreso en 2005.  

En 2010, según documentos de las cortes estadounidenses, Tony le anunció a Ardón que quería independizarse de la familia Valle Valle. Ambos acordaron recibir cargamentos de cocaína en La Mosquitia, una región selvática al noreste de Honduras.  Algunos de aquellos cargamentos eran marcados con las iniciales TH, y luego enviados a Estados Unidos. 

Fue por esa época cuando Osorio entró al laboratorio de drogas en La Iguala. Antes de bajar de la montaña, Osorio  interrogó al colombiano que había arrestado en el invernadero, quien le dijo que le habían pagado US$25.000 para cuidar el lugar. No dijo quién lo contrató, pero Osorio tuvo la corazonada de que era alguien importante, cuando relató el caso a los fiscales y la policía.  

“Fue un momento muy estresante cuando los fiscales no querían tomar los casos de los detenidos y los jueces no querían colaborar”, recordó Osorio al referirse a sus visitas a la policía y las oficinas de los fiscales en Gracias. 

En cierto momento, mientras daba parte a otras autoridades, otro policía reiteró lo que el informante le había dicho a Osorio, solo que esta vez con más detalles: que Osorio se las estaba viendo con redes muy bien conectadas, entre las que se encontraba el comandante de la Policía Nacional, Josué Constantino Zavala Laínez, quien estaba asignado a la zona, y con Tony Hernández.  

Osorio volvió a Tegucigalpa e informó a sus superiores, pero las cosas no hicieron más que empeorar. Osorio se enteró de que liberaron al colombiano y se archivó la investigación sobre el narcolaboratorio. Los fiscales también se abstuvieron de investigar la posible conexión de Tony Hernández con las plantaciones. Osorio fue trasladado y más adelante dado de baja de la policía definitivamente.  

“Mi baja se remonta a ese operativo en La Iguala y a otros operativos similares para los que no pude lograr el apoyo ni del ejército ni de los fiscales.  No existe una sola denuncia en mi contra por violaciones de derechos humanos ni por nada más”, comentó a InSight Crime.  

Para Osorio, la ironía fue mayúscula. En octubre de 2018, Tony Hernández fue detenido en Miami por narcotráfico. Un año después, el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó información sobre la presunta “actividad criminal de [Tony] Hernández Alvarado o sus cómplices”, incluido uno de sus supuestos socios: el comandante de la policía Zavala Laínez, el mismo que se hizo cargo del caso del laboratorio en La Iguala. Según un testigo citado por el DOJ, Zavala Laínez  se reunía con Tony para coordinar actividades en ese laboratorio. En una de esas entrevistas, Hernández “le agradeció” a Zavala Laínez  por su protección, dicen los documentos.  

El esquema era también político. Según los fiscales estadounidenses que posteriormente formalizaron la imputación contra Tony, la familia Hernández y otros coconspiradores usaron dinero del narcotráfico para “financiar las campañas de los candidatos del Partido Nacional (PN) en Honduras, incluidas las campañas presidenciales de 2009 y 2013, con el fin de mantener su poder y su influencia política. Como resultado de eso, en 2014, el acusado no solo era un violento narcotraficante, capaz de mover varias toneladas [de narcóticos], sino también diputado”.  

En el centro de las actividades criminales en Honduras hay una relación simbiótica entre los delincuentes y algunos políticos de alto nivel. Según los expedientes acopiados por los fiscales estadounidenses, el toma y dame con la familia Hernández, por ejemplo, fue un acuerdo con el presidente Juan Orlando Hernández de no extraditar a algunos criminales a cambio de apoyo financiero para su partido y su familia. El presidente ha negado esos señalamientos y continúa resaltando que él ha extraditado a numerosos narcos a Estados Unidos, incluidos supuestos aliados de su hermano Tony.  

Sin embargo, investigadores hondureños y estadounidenses señalan que el apoyo financiero permitió a Hernández ganar la presidencia, una vez mediante votación popular legítima, en 2013, y otra en circunstancias muy dudosas cuatro años después, cuando, luego de un sospechoso corte de energía después de las votaciones, los resultados presentaron un cambio total a su favor para superar el déficit.  Aunque observadores internacionales de la Organización de Estados Americanos declararon posteriormente que su reelección en 2017 fue obtenida en circunstancias sospechosas,  Hernández permaneció en el palacio presidencial.  

Mientras tanto, algunos líderes del partido mantienen su relación con el narcotráfico, pese a la condena de Tony Hernández y los rumores diplomáticos casi permanentes sobre la relación del mismo presidente Hernández con traficantes.  “El grado de penetración del narcotráfico en el mundo político en Honduras sigue siendo muy alto”, declaró un diplomático latinoamericano que trabajó con la MACCIH hasta finales de 2019, en entrevista con InSight Crime. 

Un ejemplo de esta configuración se encuentra en La Mosquitia, una selva escasamente poblada a lo largo de la costa que limita con el noreste de Nicaragua. La limitada presencia del Estado hondureño allí, junto con la difícil topografía —montañas, pantanos y ensenadas desoladas— han hecho de La Mosquitia un refugio importante y un escenario para los grandes productores de cocaína de Suramérica. 

Lea el artículo original aquí: https://es.insightcrime.org/investigaciones/partido-crimenes-caso-partido-nacional-honduras/

Un pensamiento en “Informe internacional indica que los Hernández ya producían cocaína desde antes del 2014

  1. Y AUN SIGUEN DANDO LA CARA ESTOS TRAMPOSOS DELINCUENTES, Q LE HAM ROBADO MILLONES AL PUEBLO HONDUREÑO, YA ES TIEMPO Q ESTEN DENTRO DE LA REJAS, PORQUE SUELTOS ESTAN HACIENDO CAGADALES, POR EJEMPLO MATANDO A GENTE INOSENTE, MAS LA MUCHACHA KEILA, MILITARES CHEPOS Y JOH SON LOS ASESINOS Q HAY EN HONDURAS.

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