Hijo de «El Mayo» Zambada, dispuesto a revelar operaciones del Cartel de Sinaloa en Honduras y otros países de la región

Los políticos y empresarios hondureños que tienen o han tenido relaciones con el Cartel de Sinaloa tienen muchas razones para no dormir tranquilos luego que poderosos capos del país se han entregado a la justicia norteamericana con la intención de colaborar.

Sin embargo los temores crecieron y se multiplicaron desde que se conoció que los fiscales cuentan con un colaborador estrella en su lucha por desenmarañar los amplios tentáculos del poderoso Cartel de Sinaloa en los países centroamericanos por donde transita la droga, entre ellos Honduras.

Se trata de Vicente Zambada Niebla, conocido como el Vicentillo, hijo del líder del Cartel de Sinaloa, Ismael «El Mayo» Zambada.

Contrario a la mayoría de los capos que mantienen su código de honor al cartel, negándose a revelar los secretos de las organizaciones criminales a las que pertenecen, Vicentillo está mas que dispuesto a colaborar, de hecho, su testimonio fue clave para hundir a Juaquín «El Chapo» Guzmán, quien fue condenado a pasar el resto de su vida en la cárcel.

A Zambada Niebla, hijo de Ismael “el Mayo” Zambada García —uno de los líderes del cártel—, lo prepararon desde temprana edad para tomar el control de la organización criminal.

No obstante, en un revés espectacular, el príncipe del cártel traicionó a su padre —y su derecho al trono— al testificar durante más de cinco horas sobre casi todos los aspectos del imperio de tráfico de drogas: rutas de transporte, estrategias de lavado de dinero, guerras cruentas, venganzas personales y miles de millones de dólares en sobornos. Cuando fue necesario hablar sobre la empresa que él parecía listo para liderar algún día, Zambada Niebla probó que conocía a casi todos y casi todo.

Vicentillo bombardeó a los jurados con incontables historias de su padre y de Guzmán enviando toneladas de drogas en autos, trenes, aviones y submarinos; incluso en un camión, bajo un cargamento de carne congelada.

Zambada testificó que el presupuesto para sobornos de su padre era a menudo hasta de un millón de dólares al mes. Además contó a los jurados historias no solo acerca de las operaciones del narcotraficante en México, Honduras y Belice, sino también sobre sus proveedores, distribuidores, escoltas, sicarios, primos, hermanos e hijos.

Zambada Niebla fue arrestado durante una operativo del ejército en Ciudad de México y fue extraditado a Chicago. Al principio, se esperaba que fuera procesado ahí por los cargos de transporte de toneladas de drogas mientras fungía como el brazo derecho de su padre. Sin embargo, antes de que su juicio comenzara, sus abogados sorprendieron a todos: ellos aseguran que durante años Zambada había estado trabajando de manera encubierta como espía de la DEA, al intercambiar información sobre sus rivales a cambio de operar su negocio libremente.

Aunque las autoridades estadounidenses han reconocido que Zambada se reunió con agentes federales, desde hace mucho tiempo se ha negado cualquier acuerdo de intercambio.

Finalmente, Zambada Niebla se declaró culpable de los cargos de tráfico de drogas en un proceso secreto en Chicago en 2013 y esperó cinco años para asistir a la corte y contar su historia, no obstante, expertos afirman que es uno de los colaboradores mas importantes de los fiscales que trabajan en el caso de narcotráfico en Honduras.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2019/01/04/espanol/juicio-al-chapo-vicentillo-zambada.html

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