Escándalo de corrupción sacude a la realeza española: aseguran que Letizia viajó a Honduras para desviar la atención

Medios de comunicación y diversos expertos de la sociedad española aseguran que el viaje humanitario de la Reina Letizia a Honduras fue preparado más que todo para desviar la atención de un reciente escándalo de corrupción que ha sacudido a la realeza de ese país.

Y es que el viaje llega en un momento en el que la Corona acapara los titulares de la prensa nacional e internacional por culpa el Rey emérito don Juan Carlos, padre del actual Rey de España Felipe VI y suegro de la Reina consorte Letizia Ortiz.

 «Obviamente, Casa Real está tratando de buscar elementos que desenfoquen el objetivo de los medios sobre la carta de los militares, la regularización del emérito… Su vuelta», aseguró Verónica Fumaral, presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), una asociación sin ánimo de lucro formada por académicos y consultores de comunicación política de alto prestigio en España.

Corrupción de alto nivel:

Según informó el periódico español El diario, investigaciones judiciales y periodísticas han sacado a la luz las millonarias donaciones que el ahora Rey emérito habría recibido de magnates y gobernantes de varios países y las complejas estructuras opacas que habrían puesto en marcha algunos de sus colaboradores para esconder y blanquear ese dinero.

Empresarios multimillonarios y gobernantes de países nada respetuosos con los derechos humanos habrían contribuido a financiar durante décadas el desorbitado tren de vida de Juan Carlos I para quien, al parecer, no eran suficientes los 300.000 euros que recibía anualmente del erario público solo en concepto de salario.

Las investigaciones han acreditado que este círculo de ‘financiadores’ del monarca lo formarían altos mandatarios, principalmente de potencias petroleras, como el fallecido rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz, el sultán de Bahréin Hamad bin Isa al Jalifa o el expresidente kazajo Nursultan Nazarbayev.

También grandes magnates como el empresario mexicano Allen de Jesús Sanginés-Krause, que estaría detrás de una donación que el monarca intentó regularizar esta semana para evitar la imputación en una de las tres causas abiertas contra él en la Fiscalía del Tribunal Supremo sobre sus finanzas.

Estos son los personajes que llevaban de caza a Juan Carlos I, con los que iba a navegar y los que le hacían onerosos regalos, incluidos yates y vehículos de motor de alta gama y elevadas cantidades en metálico que ahora motivan investigaciones por blanqueo en los tribunales. Algunas de esas pesquisas indagan en si estas donaciones son en realidad comisiones fruto de su intermediación en diferentes negocios.

Para esconder y blanquear ese dinero, el ahora emérito se habría servido de una red de colaboradores que incluye a familiares lejanos como su primo Álvaro de Orleans, que niega ser su testaferro y enmarca sus tratos con el rey en la tradición familiar de ayudar a las monarquías europeas; u otras personas de su círculo más cercano como el coronel Nicolás Murga Mendoza, que fue su ayudante de campo. También de viejos conocidos de la Policía y los jueces españoles como el gestor de fondos Arturo Fasana, señalado en distintas causas judiciales como presunto testaferro en Suiza de grandes fortunas.

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