De 817 millones fue el botín que dejó la pandemia a la banda criminal que gobierna Honduras

Económicas Investigaciones Sucesos

A una clase política tan voraz que fue capaz de robarle al país 817 millones de lempiras en plena pandemia no podemos llamarle de otra manera que una banda criminal. Los señalamientos de narcotráfico , corrupción, desapariciones forzadas, asesinatos, entre otros graves delitos patrocinados por el Estado, apoyan fuertemente nuestra tesis.

Ejecutivo y congreso se confabularon para crear el marco jurídico necesario para el fácil acceso a los recursos del tesoro nacional, pero era tan voraz la ambición de robarse los recursos del Estado que incluso comenzaron a hacer compras de emergencia antes de que el marco legal fuera aprobado.

Quizá nunca sabremos cuántos recibieron su tajada, pero sin embargo podemos asegurar que no fueron pocos, en base a la enorme cantidad de fondos drenados.

El Consejo Nacional Anticorrupción presentó un resumen de 12 informes sobre corrupción que han rendido a la población hondureña en estos meses de pandemia, una ardua labor digna de uno de los países más corruptos del hemisferio occidental y muy cerca del primer lugar.

En estos 12 informes, publicados entre los meses de abril y septiembre, «se identificó que la Secretaría de Salud(Sesal), la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales de Honduras((Copeco) e Inversión Estratégica de Honduras(Invest-H) le provocaron una pérdida al Estado de más de 817 millones de lempiras» , dice el informe.

Sin duda el golpe más fuerte fue el ejecutado en la compra fraudulenta de los hospitales móviles, dicha adquisición fue ejecutada por Invest-H, actuando como director Marco Bogran, sobrino del ex canciller Arturo Corrales y quien era mandamás de esa institución desde hace mas de 9 años.

Bográn pagó a un proveedor en Estados Unidos, más de 1,100 millones de lempiras por 7 hospitales móviles que realmente tienen un valor de 369 millones de lempiras, según investigaciones del CNA, de modo que sólo en esta compra el Estado perdió alrededor de 804 millones de lempiras.

El resto del botín lo componen compras sobrevaloradas de medicamentos, insumos médicos y alimentos, así como contratos amañados, y casi todas las formas en las que se puede sustraer dinero de las finanzas públicas.

Si gusta leer el informe completo, se lo dejamos a continuación:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *